El año 2024 ha redistribuido las prioridades estratégicas de las empresas a una velocidad raramente observada. Entre nuevas regulaciones europeas, el reposicionamiento de las cadenas de suministro y la adopción acelerada de la inteligencia artificial, el mundo empresarial ha atravesado transformaciones que superan el simple ajuste cíclico.
AI Act europeo: una restricción regulatoria que redefine la gobernanza de las empresas
El reglamento europeo sobre inteligencia artificial entró en vigor el 1 de agosto de 2024. Lejos de ser un simple texto de principio, impone a las empresas un trabajo concreto: inventariar sus usos de la IA, calificar el nivel de riesgo de cada sistema desplegado, documentar la gobernanza de los modelos utilizados.
Algunas prohibiciones comenzaron a aplicarse desde febrero de 2025, mientras que las obligaciones relacionadas con los sistemas de alto riesgo siguen un calendario progresivo. Para las direcciones generales, esto significa movilizar recursos jurídicos, técnicos y operativos sobre un tema que hasta hace poco era competencia exclusiva del departamento de TI.
Este marco coloca a Europa en una posición singular frente a Estados Unidos y China, donde la regulación de la IA sigue caminos diferentes. Para las empresas que operan en varios continentes, la conformidad se convierte en un gasto y una organización en sí misma. Aquellos que siguen las noticias de negocios en Harakiwi han podido medir la magnitud del desafío desde los primeros meses.

Deber de vigilancia y cadena de suministro: la sostenibilidad se convierte en una obligación legal
La directiva europea sobre el deber de vigilancia de las empresas fue adoptada definitivamente en mayo de 2024. Supera el marco del reporting ESG clásico al imponer a las grandes empresas prevenir y abordar las violaciones de los derechos humanos y del medio ambiente, no solo en sus propias actividades, sino también en las de sus subcontratistas y proveedores.
Concretamente, las empresas afectadas deben establecer mecanismos de alerta, planes de transición climática y procedimientos de evaluación de sus socios comerciales. La lógica de “publico un informe anual” cede el paso a una lógica de vigilancia permanente de la cadena de valor.
Lo que esto cambia para las compras y la subcontratación
Las direcciones de compras están en primera línea. Seleccionar un proveedor solo por el criterio del precio se vuelve arriesgado si este no puede demostrar su conformidad con los requisitos de la directiva. Las opiniones en el terreno divergen en este punto: algunas grandes empresas ya han endurecido sus pliegos de condiciones, mientras que otras esperan los decretos de aplicación nacionales antes de modificar sus procesos.
El impacto en las pymes que suministran a los grandes grupos sigue siendo una cuestión abierta. No están directamente afectadas por el texto, pero la presión se transmite mecánicamente a través de los contratos.
Resiliencia logística y nearshoring: las tendencias de aprovisionamiento en 2024
Las perturbaciones en el mar Rojo y las tensiones geopolíticas persistentes han reforzado una tendencia ya iniciada: la diversificación geográfica de los aprovisionamientos. El nearshoring (acercamiento de la producción a zonas cercanas al mercado final) y el friendshoring (elección de socios en países aliados) ya no son conceptos de consultoría, sino decisiones presupuestarias concretas.
- El mercado de software de gestión de la cadena de suministro está experimentando un crecimiento sostenido, impulsado por la necesidad de visibilidad en tiempo real sobre los flujos de mercancías.
- La integración de la IA en la logística avanza, con casos de uso documentados en la optimización de rutas, la previsión de la demanda y la gestión de inventarios.
- Las empresas que han invertido en fuentes de aprovisionamiento múltiples antes de 2024 han absorbido mejor los choques que aquellas que han permanecido dependientes de un único proveedor.
Los datos disponibles aún no permiten medir con precisión el costo neto del nearshoring en comparación con los ahorros obtenidos por la reducción de riesgos. El cálculo depende en gran medida del sector y de la madurez logística de cada empresa.

Inteligencia artificial en las operaciones: más allá de la promesa, los obstáculos concretos
La gran mayoría de las organizaciones han invertido en IA en 2024. El tema ha superado la fase de experimentación para entrar en la de despliegue, con resultados muy variables según los sectores y los tamaños de las empresas.
Adopción y resistencia en el terreno
Uno de los obstáculos más documentados sigue siendo la adhesión de los equipos. Automatizar un proceso no se limita a conectar una herramienta: es necesario formar, tranquilizar y, a veces, reorganizar puestos. La automatización avanza más rápido que la adaptación de las competencias internas.
En logística, la IA aplicada a la previsión de la demanda o a la optimización de almacenes muestra ganancias medibles. En cambio, en las funciones de soporte (RRHH, finanzas, jurídico), los retornos son más contrastados. La calidad de los datos internos condiciona directamente la relevancia de los resultados, y muchas empresas descubren en esta etapa que sus bases de datos no están a la altura.
Competencias y formación: un cuello de botella persistente
La falta de perfiles cualificados en IA y en ciencia de datos sigue siendo un obstáculo estructural. Las empresas que han anticipado esta necesidad formando a sus colaboradores existentes, en lugar de reclutar únicamente en el exterior, parecen estar mejor posicionadas para absorber las transformaciones en curso.
- La formación interna en herramientas de IA generativa se ha acelerado en las grandes empresas, con programas dedicados lanzados durante 2024.
- Las pymes, por falta de un presupuesto de formación equivalente, se apoyan más en soluciones llave en mano ofrecidas por los editores de software.
- El riesgo de fractura digital entre grandes empresas y pymes constituye un tema de preocupación para las federaciones profesionales.
El año 2024 marcará un giro operativo más que tecnológico para el mundo de los negocios. Las regulaciones europeas (AI Act, deber de vigilancia) han transformado temas que antes eran periféricos en prioridades de dirección general. La resiliencia de las cadenas de suministro y la integración de la IA en las operaciones siguen siendo proyectos abiertos, donde las diferencias entre empresas preparadas y rezagadas continúan ampliándose.



